- Te quiero.
La curiosidad se ha vuelto a apoderar de mis tripas haciendo que mis manos deseosas de caricias exploren los corazones de aquellos que se lo permiten. Y descubriendo en el camino espectaculares paisajes de sentimientos y cercanía.
En tu corazón el paisaje ha sido idílico. Impresionantes montañas cubiertas de delicadas flores que invitan a disfrutar de la humedad de la tierra con los pies descalzos.
Mi renovada curiosidad no para de demandar arropar corazones en busca de nuevos paisajes cálidos, sin embargo, tus floridas laderas serían un estupendo hogar.
- Te quiero - alcancé a decir después de que aquel orgasmo me llevase irremediablemente a las lágrimas.
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