Tardes largas de oficina IV

El día se había hecho largo un día duro en la oficina. 

- Que? todavía tienes lío? 
-Qué va! Ya estoy casi. Si me esperas te acompaño. 

[...]


- Pues lo que te contaba, que me tienen aburrida. Son unos caraduras, tío!
- Ya, a mí también me pasa. Al final aquí solo trabajan cuatro.

 Apaga el cigarrillo en el cenicero y se voltea apoyando la espalda contra el cristal. Yo le doy otra calada al cigarro y sigo asomada en la ventana.

- Joder si follaran más tocarían menos los huevos.
- Follar nos hace falta follar a nosotros.

Apago el cigarro y me volteo, me acerco hasta que solo nos separa un palmo de distancia. Ese era el punto de no retorno. Toda la barrera que había que romper. Que frágil. Nos desatamos y nuestras manos no encontraron los límites de la piel. El vidrio aguantaba a duras penas el presión de los dos contra la ventana.

- Vaya mierda de día!

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