Siempre he secundado eso de “dónde tienes la olla no metas la polla”.
Y quizá por eso siempre he mantenido las relaciones sexuales lejos de mi vida profesional (no así mis fantasías).
Sin embargo, también he secundado siempre eso de que follar democratiza.
Y es que cuando te acuestas con alguien no hay puestos, ni rangos, sacas tu lado más animal, más salvaje y dejas salir tus instintos más primarios.
La sensación de confianza que se genera después de compartir orgasmos es enorme.
Y es que al final, gran parte de los problemas laborales a los que te enfrentas entre compañeros y proveedores son, en esencia, problemas de falta de confianza.
Supongo que es más fácil gestionarlo cuando aún no se han creado problemas… quizá más como prevención que como cura…
Y es que me gusta ser optimista, pero de momento no vivo en los mundos de Yupi (por más que lo intente) y es que, a ver cómo le explicas, a tu cliente, en medio de una discusión, que tenéis que follar para arreglar vuestros problemas…
Claro, todo esto dando por supuesto que durante la discusión no ha perdido todo el morbo que tenía…
Claro, y tampoco digo que haya que montar una orgía cada vez que te embarcas en un nuevo proyecto… (aunque esto suene superdivertido).
Quizá lo más práctico sea no serle tan fiel al refranero popular, y no cerrarle puertas a tus posibles compañeros sexuales, por muy probable que sea que en algún momento tengas que hablar estrictamente de negocios con ellos.
Y claro, esto no tenía yo presente.
¿cómo puede afectar la relación íntima a las relaciones públicas que tenemos ahora o que podemos tener en un futuro? Somos lo suficientemente maduros para separar y diferenciar los problemas que pueda tener una determinada relación física y no trasladarlos al ámbito laboral?
- Puedes aflojarme la pajarita, por favor?
- Claro!
Y quizá por eso siempre he mantenido las relaciones sexuales lejos de mi vida profesional (no así mis fantasías).
Llevábamos toda la noche jugando y esto era un juego más.
Sin embargo, también he secundado siempre eso de que follar democratiza.
Y es que cuando te acuestas con alguien no hay puestos, ni rangos, sacas tu lado más animal, más salvaje y dejas salir tus instintos más primarios.
La sensación de confianza que se genera después de compartir orgasmos es enorme.
Le desabrocho la pajarita acercándome a su cuello y no puedo evitar morderlo.
Reaccionó tirándose hacia la puerta y cerrándola de un portazo.
Supongo que es más fácil gestionarlo cuando aún no se han creado problemas… quizá más como prevención que como cura…
Había llegado el momento de dejar de jugar.
Y es que me gusta ser optimista, pero de momento no vivo en los mundos de Yupi (por más que lo intente) y es que, a ver cómo le explicas, a tu cliente, en medio de una discusión, que tenéis que follar para arreglar vuestros problemas…
Claro, todo esto dando por supuesto que durante la discusión no ha perdido todo el morbo que tenía…
Nos libramos deseosos de las prendas que nos quedaban. La noche por fin había empezado para nosotros.
Claro, y tampoco digo que haya que montar una orgía cada vez que te embarcas en un nuevo proyecto… (aunque esto suene superdivertido).
Y empezamos a mordernos como si la cena nos hubiese dejado con hambre.
Nos deshicimos de nuestra piel en aquella ridícula cama de 80. Multiplicando las ganas.
¿cómo puede afectar la relación íntima a las relaciones públicas que tenemos ahora o que podemos tener en un futuro? Somos lo suficientemente maduros para separar y diferenciar los problemas que pueda tener una determinada relación física y no trasladarlos al ámbito laboral?
Y ahora el lunes, qué?
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