Me encanta mi nuevo piso. Es de esos pisos antiguos en los
que no se vendía eficiencia energética, ni comodidad. Se vendía luz natural y
vistas a la ciudad.
Desde el salón, el desayuno lo ameniza una ciudad que se despierta,
pero desde mi cuarto tengo vistas directas al edificio de enfrente. Puedo ver
las salas de estar y habitaciones de mis vecinos de enfrente. Perfecto.
Cada mañana y cada noche protagonizo un striptease. Es un
placer edulcorar la ardua tarea de vestirse y desvestirse con un show tan
divertido.
Y mis amigos se preocupan por la falta de cortinas, llegando
a sugerir regalarme unas. Absurda decisión, sabiendo que no se cerrarán nunca.
Únicamente servirán como attrezzo para el espectáculo.
Un placer ser tu vecina.

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