Estas en una fiesta, muchos. hombres tontean contigo, pero el juego te aburre y estás cansada, así que decides irte a la habitación del hotel. Entras, y te acercas a la cama. Una vez a los pies, la luz que entra desde la calle permite ver tu figura. La luz que alumbra desde las mesillas es tenue, y se desdibujan sobre tu cuerpo, dejando una tonalidad dorada que contrasta con la luz azul proveniente de las ventanas.... Acaricias tu nuca desnuda, buscando la cremallera de tu vestido negro. En la solitaria habitación se escucha el ruído de una cremallera, y tu vestido se desliza por tus caderas hasta encontrarse con tus zapatos de tacón. La luz ilumina tu cuerpo que ha quedado desprovisto de telas artificiales, aunque aún quedan sobre el un sujetador de encaje negro, con unas braguitas a juego con las medias negras. De repente, instintivamente sientes una presencia en la habitación, y buscas con la mirada a través de las sombras. te giras, y allí en el sillón de la esquina, al lado de la ventana, hay alguien sentado. Puedes ver sus ojos a través de una máscara blanca iluminada con la luz que viene desde la ventana. La sorpresa te hace retroceder y tropiezas. Caes de espalda sobre la cama, pero la figura permanece inmóvil. Llegas a vislumbrar cierto brillo de lascivia en sus ojos, y en el fondo te complace. Allí, tumbada en la cama, decides probar una cosa... Apartas ligeramente una pierna hacia un lado.... y notas como va cambiando el brillo en sus ojos.... Apartas ligeramente tus braguitas, mostrando descaraamente tu sexo, y con la otra mano comienzas a acariciarlo. La figura allí sentada sigue inmóvil, y a ti empieza a excitarte la situación. Cada vez tus dedos se deslizan más facilmente, y cada vez se hunden más entre tus labios vulvares... La figura sigue sin moverse ni un ápice, pero no sabes si tus sentidos se agudizan debido a tu excitación o realmente él respira más fuerte... y lo escuchas respirar, pausada, pero profundamente. Cada vez estás más excitada, y en tus oídos se entremezcla la respiración de él con el ruido de tus fluídos saliendo entre tus dedos.... Separas la otra pierna y no puedes evitar que un dedo inconscientemente te penetre hasta el fondo, ocasionando que un pequeño quejido aflore de tus labios.... Sigues penetrándote con tu dedo, abierta de piernas para él. Cada vez más húmeda, cada vez más excitada, cada vez tu sexo está más caliente debido a la sangre acumulada por la excitación. Un calor que no va a menos por mucho flujo que salga al exterior. Excitada, masturbándote para un extraxo... De pronto.... notas algo húmedo, algo nuevo está sucediendo. Miras hacia el sillón y allí no está esa figura informe al lado de la ventana. Pero ves una cabeza entre tus piernas. No puedes ver quién es, solo ves su pelo, y adivinas que es su lengua la que recorre tu clítoris, tus labios, que lame tus dedos cubiertos por tus flujos sexuales. sacas tu dedido de tu coño, y el se lo introduce en la boca, lamiendo y chupando como si llevase sin beber 5 días... Te gusta... le gusta.... Subes tus manos, y dejas asomar tus pechos por encima del sujetador mientras él sigue succionandote, dejándo seco tu sexo para permitir que nuevos jugos remplacen a los que ya envuelven su lengua, sus labios, su boca, su garganta.... recorriendo su interior. Continuará... si tú quieres....
Surfinyourbody
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