Sobre putas y violadores incomprendidos

Hace unos años buscaba indignada por las estanterías del Carrefour una novela sin romanticismo, cuya trama obviase por completo el tema del amor romántico al uso, enfadada, quizá, con la vida tradicional. Todos, absolutamente todos los libros basaban todo o parte de su argumento en una historia de así. Sin embargo, me decidí por uno de hombres, para hombres llamado "El Método" que aseguraba ser un libro de ligue infalible, que explicaba las mejores técnicas de caza de mujeres.  Sintiéndome una espía y feliz, en un inicio, de haber encontrado un libro que me hiciese evadir la mente del amor al uso, me aventuré a perderme en sus páginas y pasar horas analizando con el la efectividad innegable de sus técnicas. Pero como todo libro comercial acaba con un enamoramiento, reflexionando sobre el amor y el matrimonio.
El otro día, sin embargo, perdida entre viejos libros enmohecidos y con olor a trastero, encontré un libro relativamente reciente titulado: "Todas Putas". Pensé en principio que se trataría de un libro feminista sobre la liberación sexual o algo así. Nada más lejos de la realidad. Escrito por un hombre llamó mi atención y acabó en mi cesta de la compra con otras perlas literarias de corte quinqui. Es un conjunto de relatos y pequeñas historias sin conexión aparente cuyo único enlace es el sexo y/o las relaciones de poder. Todos los relatos están escritos en primera persona y tienen ese aire quinqui y lectura cruda del pensamiento sin filtro moral.
Delicioso y abrupto análisis de la sociedad a través de sus personajes.
En el primer relato es un violador reclamando la impunidad de sus actos escudándose en el hecho de que todos los hombres lo son y por la única razón de que las mujeres han olvidado el "sí" en el terreno sexual y por tanto los hombres que consiguen meterla es tras una negativa, violando el firme tratado que supone la expresión rotunda del "no" a pesar de que ese "no" oculta en realidad un "si" inconfesable pero deseado.
Durante el transcurso del libro, todos los personajes son políticamente incorrectos, racistas, homófobos, misóginos o sexistas, confundiendo al lector sobre la verdadera personalidad del escritor, que juega el papel de un actor impecable y camaleónico.
El final pone en cuestión la separación entre los personajes y el escritor poniendo distancia entre ambas figuras.
Sencilla y crudamente genial.

Comentarios