Y dadme la razón cuando la tengo...

Recuerdo con infinita ternura todos los momentos increíbles me concedieron esas personas que se cruzan en mi vida de forma caótica y efímera con el único objetivo de compartir momentos sublimes.

Un pitillo en ropa interior viendo amanecer en el balcón de un desconocido que me enseña las maravillas de las pequeñas cosas.

Con la misma ternura recuerdo esa timidez al iniciar una fantasía común. La noche reflejada en el mar y el ajetreo de una ciudad indiferente a la magia de la pasión.

Ternura cuando una mano tímida se acerca a mi cintura preguntando: "¿puedo?"

Ternura cuando llega un link de un video de YouTube acompañado de una autoinvitación a mi ventana.

Ternura cuando una cerveza es una excusa para pasar una noche gritando juntos .

Ternura qando un abrazo te lleva a unos aseos públicos sin que te des cuenta.

Ternura y algo más cuando una y otra vez se suman kilómetros para no estar juntos.

Ternura cuando se tensan nuestros músculos y suspiramos agotados.

Ternura cuando me despierta una mano buscando empezar el día como lo acabamos.

Y esto ...
es lo que yo llamo amor verdadero

(con todas las connotaciones sexuales que pueda tener y por muy lejos que se encuentre del amor tradicional)


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